Antecedentes

El gas natural es un hidrocarburo gaseoso formado principalmente por metano. Se considera un combustible fósil, al igual que el petróleo, por lo tanto forma parte de las energías no renovables ya que sus existencias no pueden reponerse o por lo menos no en un plazo de tiempo asumible a escala humana.

En los últimos años,  el gas natural se ha convertido en una fuente de energía esencial tanto para España como para la Unión Europea (UE) debido principalmente a su bajo impacto ambiental, su bajo coste y su  abundancia. A su vez se han impulsado desde la UE diversas Directivas y Reglamentos con la intención de impulsar el sistema gasista europeo, creando un mercado interno del gas, fomentando  las infraestructuras e interconexiones entre países para asegurar el suministro energético, etc. En relación con esto, la UE también ha expresado la necesidad de disminuir la dependencia del petróleo y reducir las emisiones de CO2. A raíz  de las mencionadas características del gas natural y de la legislación europea se han empezado a diversificar el tipo de negocios relacionados con el gas natural. Por ejemplo, se ha empezado a usar este como combustible tanto terrestre como marino, lo que origina la necesidad de crear unas infraestructuras adecuadas para su repostaje. 

El cumplimiento de estos objetivos requiere, en parte, la utilización de combustibles alternativos en el sector del transporte tanto terrestre como marítimo. El gas natural puede jugar un rol clave en esta reducción de emisiones de CO2.

La finalidad de este proyecto, apoyada por un marco legislativo propicio, por una situación de crecimiento del sector y por una responsabilidad corporativa, es convertir al Puerto de Ferrol en el centro de distribución de GNL como combustible en el Noroeste de la Península Ibérica, siendo pionero en este campo y colaborando en el desarrollo de un transporte sostenible.